¿Por dónde empezar?

Así es como yo empecé, sin embargo, no quiere decir que aplique para todos, sin embargo, a mí me funcionó y creo que puede ayudarte para empezar.

  1. Pregúntate: ¿por qué?

Tal vez estás buscando bajar de peso, o tal vez estás tratando de ganar peso o músculo. Tal vez tienes problemas de salud o posiblemente sólo quieres tomar control de tu salud para prevenir la enfermedad. Cualquiera que sea tu razón, piénsalo y escríbelo. Entonces decide qué es realista. Si estás tratando de lucir como Giselle Bundchen probablemente deberías dejar de leer ahora… Sin embargo, si estás buscando maneras de alimentar tu cuerpo de la manera correcta y empezar a sentirte más cómodo en tu piel, sigue leyendo.

  1. Empieza a leer las etiquetas nutrimentales

No te molestes en tratar de controlar todo lo que comes, pero cuando vayas al supermercado, lee la etiqueta nutricional. Personalmente no defiendo el conteo de calorías por lo que no es lo que yo observo. La primera cosa que mis ojos ven es la lista de ingredientes. Palabra de sabios, si no puedes pronunciarlo, no lo comas. Trata de comprar productos que utilizan alimentos reales y tan pocos ingredientes como sea posible. Y en general, cualquier cosa que tenga azúcar en la lista como primer ingrediente probablemente no es algo que quieras comer.

  1. Métete a la cocina

Tienes que cocinar todo lo que comes para estar saludable. Soy foodie, así que sería una farsa si yo sólo comiera en casa. Tiendo a comer entre semana en casa y comer fuera con más frecuencia el fin de semana, pero a veces se me puede atravesar un evento entre semana y lo cambio por un día del fin de semana. Personalmente no me encanta cocinar, pero soy una firme creyente de que incluso si no te gusta al principio llegarás a apreciarlo con el tiempo (aparte, cocinar con musiquita, aligera la situación). Ignora a las personas que declaran que la comida sana sabe mal, eso no tiene que ver si encuentras los recursos adecuados (sobre esto más adelante lo comento). Cuando vayas al super, procura solo la sección de la periferia, pues aquí es donde encontrarás las frutas, verduras, proteínas y otros ingredientes frescos. Evita las secciones intermedias, pero no todos los productos envasados son malos. Como he mencionado anteriormente, sólo tienes que ser consciente de los ingredientes.

  1. No necesitas hacerlo todo

No puedo subrayar este punto lo suficiente. Recuerdo que cuando empecé a preocuparme por lo que comía, literalmente me volví loca en las tiendas orgánicas. ¿Bayas de Goji? ¿Semillas de chía? ¿Levadura nutricional? ¡Lo necesitaba todo! Y la realidad es que no uso estos ingredientes con frecuencia. Empieza por centrarte en elevar tu ingesta de vegetales y proteínas, no limites tus carbohidratos, incluye todos los macronutrientes en tu plato. Trata de incorporar verduras en cada platillo, sin embargo, puedes empezar consumiéndolos una vez al día. No siempre tengo éxito en esto, pero cuando lo hago es una elección de la que puedo sentirme orgullosa.

  1. Haz tus elecciones

Demasiado de lo sano como de la chatarra puede ser contraproducente y nocivo para la salud. Comer perfectamente saludable puede ser algo insostenible, aburrido y hasta no saludable, como lo puede ser comer demasiado chatarra. Recomiendo la regla de PBP. Pan, bebida, postre. Escoge dos de los 3 y quédate ahí. O dos tragos… lo que sea que elijas. También recomiendo ocasionalmente ceder a tus antojos (si la opción saludable no la tienes a la mano). El sábado pasado tenía antojo de pastel de chocolate y me comí uno keto, pero a veces no lo he encontrado y sedo, lo consigo y lo disfruto, sin remordimientos y sin necesidad de compensarlo. Una comida “mala” no te hace enfermizo al igual que una comida “buena” no te hace saludable.

  1. Busca recursos

A pesar del número de “expertos” por ahí, nadie es experto en ti, más que tú. Vas a escuchar que la gente te diga que los granos te matan, que el veganismo es la única dieta saludable y que 5 comidas pequeñas al día es la única manera eficaz de perder peso. Por cada declaración verdadera sobre la salud hay un campamento predicando justo lo opuesto.

Dicho esto, hay muchos recursos por ahí afuera que te pueden ayudar para comenzar tu camino más saludable. Elige el que más te acomode.

Con salud y cariño

Vero Villalobos
www.verovillalobos.com

 

 

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