¡Yo también!

Recuerdo súper bien cuando acababa de empezar mi camino de alimentación saludable. Evitaba salir a comer a cualquier lado porque pensaba que no sería capaz de encontrar nada en los menús del restaurante que encajaría en mi estilo de vida sana. Si por fin me decidía a salir, pedía puras ensaladas, sin aderezo, sin queso, sin nada.

¡Qué triste! ¿no?

Estos consejos que te voy a dar, yo los sigo y los recomiendo a quien me los pide siempre.

  • Limita el alcohol. Obviamente, me tomo una bebida (o dos) en ocasiones, pero me limito a beber un día a la semana para que no me tome una copa cada vez que salga. Escoge y planea tus días.
  • Evita las papas fritas y el pan. Dependiendo del tipo de restaurante al que vayas, el mesero puede proporcionar pan o papas fritas gratis cuando llegues. Si empiezo a comer eso, luego no tengo hambre para la comida real. A veces las papas fritas o el pan son muy deliciosos y “vale la pena” por lo que los como y los disfruto sin remordimientos, pero la mayoría de las veces no lo son.
  • Evita las palabras “cremoso” o “crujiente” al ordenar. Por lo general, cremoso significa lácteos o crema (hormonas y grasa), y crujiente típicamente significa frito. Ninguno es bueno para tu salud.

Qué pedir para un plato principal

Hay formas creativas de construir un plato principal súper saludable cuando salgas a comer. Trata de equilibrar tu plato para que la 1/2 sean verduras y luego 1/6 de tu plato es proteína magra, 1/6 son carbohidratos saludables y 1/6 es una opción de grasa saludable. Si estás tratando de perder peso, procura hacer 1/2 un plato de verduras, 1/4 de tu plato de proteína magra y 1/4 del plato de grasa sana. Evita las salsas extras y mantén tus comidas lo más frescas posible.

  • Proteína – Elige al grill, al vapor, hervido u horneados. Puede ser salmón, pollo, pescado u otro tipo de carne.
  • Verduras – ¡El cielo es el límite! Come ensaladas (sin aderezo), verduras (zanahorias, calabacitas, espinacas, portobellos, espárragos), lo que tú quieras y se te antoje.
  • Carbohidratos saludables – aparte de verduras, me encantan:
    o Camotes
    o Arroz integral, quinoa, amaranto, noodles de arroz integral, alforfón (buckwheat).
  • Grasas sanas – nueces, aguacate, salmón, atún, aceite de oliva, aceitunas.

¿Y qué hay de aperitivo y del postre?

Trata de no llegar al restaurante hambriento. Es mucho más tentador ir por el pan o aperitivos poco saludables cuando tienes hambre. En lugar de pedir aperitivos fritos, opta por una ensalada, ceviche, carpaccio.

Si te mueres por el postre, opta por una opción a base de fruta como nieve o compota de manzana. Pide tu postre para compartir y solo prueba 3 cucharaditas. Puedes pedir un café expreso o americano negro sin leche, si no eres intolerante al café.

Realmente el limitar comidas, contar calorías, creer que la comida es el demonio, y tener mentalidad de dieta todo el tiempo, no me ha funcionado (ni a ninguna de mis pacientes), por lo que, trata de ser consciente de tus emociones, de tu relación con la comida, de amar y respetar a tu cuerpo. Si comes algo de lo que se supone no es tan sano, disfruta sin remordimientos y a la próxima, solo se consciente de cómo te hace sentir.

Con salud y cariño

Vero Villalobos
www.verovillalobos.com

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