Descubre la fascinante relación entre higos y avispas.

Existen alrededor de 750 especies de higueras en todo el mundo, todas pertenecientes al género Ficus. Sin embargo nosotros solo consumimos los dulces y crujientes higos de una sola especie de árbol cultivado: la higuera común (Ficus carica). Si eres una persona observadora, es posible que al comer un higo te hayas percatado de su peculiar forma, y lo que quizás creerías que son semillas, son realmente flores. Entonces surge la inquietud ¿flores dentro de un fruto?. Sorprendentemente, las higueras producen sus flores dentro de los higos; ¡así es!, un higo no es una fruta. Más bien es una estructura que técnicamente se denomina sicono, y dentro de ella se encuentran cientos de pequeñas flores.

La única forma de acceder a dichas flores por parte de los polinizadores, es mediante un pequeñísimo agujero, llamado ostiolo, que se encuentra en la parte inferior del higo, y que es altamente selectivo. Al igual que otras especies de árboles frutales, las higueras requieren de la polinización por animales para la producción de frutos y semillas.
Los polinizadores de las higueras son por excelencia las avispas, que en su gran mayoría pertenecen a la familia Agaonidae y se caracterizan por su milimétrico tamaño.

En realidad, la relación entre higos y avispas es un poco más compleja de lo que imaginamos; la higuera no podría sobrevivir sin las avispas, y viceversa, pero ¿por qué? El principal objetivo de las avispas no es polinizar las flores dentro del higo, sino el asegurar que sus hijos tengan un lugar en donde puedan crecer y reproducirse; el lugar perfecto es dentro de las flores que están encerradas dentro del sicono. En el interior del higo se encuentran dos tipos de flores: femeninas y masculinas. En la mayoría de especies de higueras, las flores femeninas maduran primero que las masculinas, de este modo, cuando el higo es inmaduro (verde), las flores femeninas se encuentran listas para recibir el polen.

Las avispas hembra “embarazadas” y cargadas de polen son atraídas a un higo inmaduro, al cual ingresan por el ostiolo. Las avispas, aun siendo muy pequeñas, suelen tener algunos contratiempos durante el acceso a ese agujero; al hacerlo generalmente pierden sus alas y antenas.

higo-avispa

Afortunadamente, una vez pasado el sufrimiento, las avispas pueden depositar decenas de huevos en las flores femeninas; un huevo por cada una de ellas. En respuesta a la deposición de huevos por las avispas, las flores femeninas forman una estructura llamada agalla, la cual les proporcionará refugio, alimento y protección a los huevos recién puestos. Exhaustas y agonizantes, al terminar aquella labor, las avispas hembra mueren dentro del higo. Pero, para beneficio de la higuera, no todas las flores femeninas están adaptadas para hospedar a los descendientes de las avispas; algunas de ellas, en el transcurso son polinizadas.

A medida que el higo madura, los huevos de las avispas, machos y hembras, se van desarrollando dentro de las agallas de algunas flores femeninas, mientras que en las otras flores que llegaron a ser polinizadas, se forman los frutos y semillas. Las avispas macho alcanzan la madurez antes que las hembras, al salir de sus agallas, deben copular con las hembras, e inmediatamente tienen que cavar túneles que, posteriormente, le servirán a las hembras para escapar del higo. Entonces, ¿Qué pasa con las avispas macho? Para su desgracia, ellos no están destinados a salir del higo, una vez que se han reproducido y que han excavado los túneles, los machos morirán. De hecho, es por esta razón que nacen sin alas; no las necesitan porque nunca abandonan el higo.

Poco después, las avispas hembra “embarazadas”, salen de sus agallas en el momento exacto en el que las flores masculinas ya han alcanzado la madurez. En su urgencia por salir del higo, las hembras buscan los túneles que previamente los machos cavaron para ellas. Durante la búsqueda, las hembras se embarran del polen de las flores masculinas. Así, al salir del higo, las avispas hembra fertilizadas y cargadas de polen buscarán nuevos higos inmaduros para repetir el ciclo.

Esta fascinante historia no termina aquí; en las selvas tropicales, los higos, cuando ya están maduros, se vuelven extremadamente atractivos como alimento para una gran diversidad de animales, por ejemplo, aves, murciélagos, monos, entre otros. Estos animales juegan un papel muy importante en la propagación de nuevas higueras, ya que al consumir los higos también ingieren las semillas y las dispersan.

Resulta sorprendente la cantidad de interacciones que puede llegar a tener una higuera con tantos animales; desde la estrecha relación con las pequeñas avispas, hasta el dulce banquete que les ofrece a los animales de mayor tamaño. ¡Es verdaderamente un teatro ecológico!

 

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