El cultivo o producción de semillas siempre resulta gratificante. Todo parte de una semilla minúscula, en apariencia muy simple, pero cuya vitalidad le permitirá formar raíces, tallos, hojas, y multiplicar su especie.

A todos nos gusta las flores, pero los Agricultores Urbanos aguerridos aprenden a considerar la planta en su conjunto. Vigilan de cerca su ciclo de desarrollo, desde los tallos tiernos de principios de primavera hasta el merecido descanso de otoño.

Se interesan por la producción de semillas, un proceso vital para la supervivencia de la especie. Saben que la belleza de las flores es efímera y que la de las frutas, más sutil y singular, prepara una nueva generación de plantas. Además, un jardín o huerto donde abunda frutas y semillas hace las delicias de pájaros e insectos.

La germinación de las semillas es un fenómeno tan natural que sorprende cómo los Agricultores Urbanos lo explotan tan poco. La mayor parte de nosotros cultivamos plantas anuales y también plantas de verduras, pero los cultivos son muy limitados si observamos la gran diversidad de especies que se pueden propagar a partir de semillas: vivaces, arbustos e incluso árboles y coníferas.

Si vas iniciando empieza con algunas hortalizas o plantas anuales cuyas semillas podrá obtener fácilmente en los comercios especializados, generalmente son especies fácil de cultivar. Siembra por ejemplo frijoles en la tierra a finales del invierno y cosecharás varios kilos unos meses más tarde. Después, pasa por el huerto en otoño y recolecta las semillas de las plantas. También puedes pedir a tus amigos y vecinos, y ningún Agricultor Urbano que sea digno de este nombre se negará a ayudarte.

Y, ¿por qué no plantar las semillas de las frutas que compramos? Sin duda, nos sorprenderemos de los resultados.

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