Cuando le digo a la gente que «como lo que yo quiera«, no entienden lo que quiero decir.

Cuando les digo a mis clientes que pueden comer lo que quieran también se ven aterrorizados.

 Comer lo que quieres no significa comer todo lo que tengas a la vista.

«Comer lo que quieras» es un cambio de mentalidad que elimina los temores sobre los alimentos, las restricciones, la culpabilidad y el exceso de análisis.

Estos son mis consejos:

  1. Entiendo la forma en que los diferentes alimentos se sienten en mi cuerpo, así que estoy facultada para tomar las decisiones que son mejores para mí. Sé que los diferentes alimentos influyen en mi estado de ánimo, energía y digestión. Esto significa que por lo general NO elegiré los alimentos que me hacen sentir mal físicamente. No porque estoy tratando de perder peso o de restringir, pero porque preferiría no sentirme pésimo. Y si me como esos alimentos, acepto las consecuencias y sigo adelante.
  2. No establezco reglas ni restricciones ni plazos en mí misma. Nunca.
  3. Veo a la comida como comida. La comida es neutral y nunca llamo a los alimentos «buenos» o «malos» o «el demonio».
  4. No hago juicios ni agrego culpabilidad a mis decisiones alimentarias.
  5. Comprendo la diferencia entre antojo y hambre verdadera.
  6. Sintonizo y escucho mi cuerpo y le doy lo que necesita en un día a día tanto como puedo. Al hacer esto, rara vez tengo antojos.
  7. Confío en mí misma en torno a la comida y nunca sobre analizo mis opciones.
  8. Acepto que mi cuerpo va a hacer lo que tiene que hacer (desde una perspectiva de peso) y he dejado de pelear contra él.
  9. Priorizo trabajar en la autoestima y la compasión para que mis elecciones ya no sean dictadas por el deseo de manipular o controlar mi cuerpo.

Lo más importante que hice para facilitar este cambio fue cambiando la forma en que pienso en la comida: al tener compasión y perdón por mí misma, poniendo fin a mi obsesión por querer perder peso y por aceptar mi cuerpo por lo que es en este momento.

La vida es mucho más divertida cuando no estás obsesionado con la comida o con tu cuerpo. Confía en mí.

¿Cómo te suena esto?

¿Haz hecho algo parecido? Platícame.

Con salud y cariño,

Vero Villalobos
www.verovillalobos.com

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