Como agricultores urbanos, aprovechar nuestro espacio y por ende la fertilidad de nuestra tierra es una prioridad. Un suelo o tierra fértil es el resultado de diferentes interacciones tanto físicas como químicas que al combinarse crean un sostén para nuestros cultivos.

Existen tres elementos claves para la nutrición de nuestros suelos: la materia orgánica, los microorganismos y los minerales. De esta manera, crean las condiciones para que las plantas respire, absorban agua y nutrientes y desarrollen sus raíces.

En esta ocasión nos enfocaremos en la materia orgánica, qué es, su importancia y cómo podemos agregarla a nuestro huerto.

¿Qué es la materia orgánica?

La materia orgánica es el conjunto de residuos vegetales y animales que se encuentran parcial o completamente descompuestos por los microorganismos del suelo. La cantidad de materia orgánica en nuestro huerto dependerá de la cantidad de cultivos que tengamos, la textura de nuestro suelo, el drenaje del suelo y las acciones físicas que realicemos (retiro de cultivos, aeración con pala o rastrillo).

¿Para qué sirve la materia orgánica?

  • Es una gran fuente de nutrientes para tu huerto.
  • Mejora la estructura del suelo, aportando diferentes texturas (arcillas, ramas, hojas, etc.).
  • Favorece una buena porosidad, mejorando la aireación y filtración del agua.
  • Disminuye los riesgos de erosión, agregarla como acolchado previene el impacto por lluvias o el sol.
  • Favorece el proceso de mineralización.
  • Sirve como fuente de alimento para los microorganismos del suelo.

¿Cómo integrar materia orgánica en el huerto?

Podemos agregar materia orgánica a nuestro huerto, mediante composta o lombricomposta. De igual manera, con cultivos de acolchado como las leguminosas que al terminar su ciclo de vida son incorporados directamente a la tierra de nuestros contendores o camas de cultivos.

Se recomienda agregar una parte de composta por cada tres de tierra cuando se trabaja en contendores (macetas, llantas, latas, botes, ente otros) o camas de cultivo elevadas, mensualmente. Puede aplicarse de manera superficial o mezclando con toda la tierra. Para suelo directo, se recomienda un litro de composta por metro cuadrado.

Todo en exceso es malo, por lo que no sobrepasar estas cantidades nos asegurará un equilibrio perfecto en nuestro suelo. Recordemos que tanto la materia orgánica, los microorganismos y los minerales juegan un papel importante para la productividad de nuestro huerto.

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