El agua es imprescindible para la vida. Con esta afirmación tan elemental y sencilla podemos resumir la importancia del riego en el huerto. Es verdad que hay plantas más o menos resistentes a la sequía, pero todas necesitan agua y una buena cosecha depende en gran medida del riego.

Tanto el exceso como la ausencia pueden afectar a el huerto, así que lo primero que debemos tener en cuenta es el clima del lugar y las necesidades específicas de cada hortaliza. Si el ambiente general es húmedo, habrá que regar con prudencia, evitando los excesos; si es seco, el riego debe ser más intenso.

Tipos de agua

  • Red general: puede contener productos nocivos derivados de su depuración.
  • Pozos: las aguas subterráneas contienen gran cantidad de minerales.
  • Agua superficial: o de río, también muy mineralizada.
  • Agua de lluvia: es agua destilada y pura.

Sistemas de riego

Existen cuatro sistemas de riego universales según sea el tipo de terreno.

En terrazas o camas: Cuando el terreno está muy inclinado, la distribución del agua de riego puede suponer un problema, por lo que se suele roturar de forma escalonada, construyendo varias terrazas o camas en las que el cultivo sea horizontal y que, al regar, el agua caiga de forma homogénea, alcanzando por igual a todas las camas. Para evitar el desbordamiento, hay que construir un relieve en el margen exterior y un canal que baje a la cama inferior. Las hortalizas que necesitan más agua se colocarán en la cama superior.

Surcos: Cuando la inclinación del terreno no sea tan inclinada para hacer camas, se emplean surcos. Dando a los surcos la altura y separación necesaria, el agua no los traspasará y se distribuirá bien. Los surcos hay que comunicarlos por un canal que los rodee.

Por aspersión: En terrenos sin desnivel se puede regar por aspersión, un método que desaprovecha mucha agua, pero da un ambiente fresco muy aconsejable. Hay que regular los aspersores para regar la máxima superficie.

riego por goteoPor goteo: Con un gasto mínimo de agua, es un riego muy controlado y a pie de la planta, especialmente útil en climas secos. Hay que preparar una tubería que recorra todo el huerto. Además, hay que proteger los tramos de la manguera que no se usan para evitar la acción del hielo y cerrar con trozos de tela los extremos para que los insectos no se introduzcan provocando taponamientos en los goteros.

Tanto el riego por aspersión, como el riego por goteo pueden hacerse de forma automática, instalando dispositivos especiales. Aunque este sistema es recomendable solo si la superficie es muy grande o si definitivamente no nos podemos ocupar de nuestro huerto durante muchos días.

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